Una entrevista que me hizo Paulina Scheitlin

Me gustaría saber tu opinión acerca de la fotografía, qué te sucede cuándo sacás fotos, por qué lo hacés…

En principio querría decir que son preguntas complicadas, preguntas que desbaratan. Uno está tentado enseguida de ponerse en pose y responder alguna pelotudez del tipo la fotografía es el registro del juego de la luz o alguna otra papanatada por el estilo.

Asi que no, no sé lo que es la fotografía. Yo voy y saco fotos, me gusta. No sé por qué, pero no saber no me impide hacerlo. Entonces por ahí vas caminando y te lo encontrás al tipo, mirando por el agujerito, viendo qué cuadro se guarda para el futuro, o qué cosa quiere mostrarle al otro que él vio.

La verdad es que saco fotos hace poco, no tengo experiencia y no tengo ninguna intención de ser un profesional de la fotografía. Lo hago por placer. Y ahora que releo me doy cuenta que esa es una afirmación fuerte. Lo hago por placer. No termina de ser claro de qué placer se trata. Es algo ahí en el cruce de la expresión y la experimentación, que dicho así suena como algo demasiado grande y en realidad no es más que un juego. Así es como empezó todo y como empiezan las mejores cosas, como un juego. Si mal no recuerdo con una novia, muy fotógrafa ella, sacándoles fotos al revoltijo de piernas. Aunque como todo principio, ficticio porque antes habría que hablar de las fotos del abuelo, pero bueno, ahí estábamos, ella y yo turnándonos una Minolta vieja, hablando de triángulos y problemas con la luz, de domingos juntos, planes de vacaciones, rollos de treinta y seis y las bondades del blanco y negro.

Después seguí solo. Hice algún cursito pero no tengo mucha idea técnica, siempre como un juego. Aunque juego no como conjunto de reglas que arman un escenario, sino mas bien como la acción de jugar; y ya que estamos subiría la apuesta y diría jugando, un tiempo presente y continuo. O para decirlo de otra manera el momento de sacar fotos me encuentra jugando. Es así, un día me levanto y digo: tengo ganas de sacar fotos. Eso también es loco. Uno saca fotos. En general cuando la gente piensa en la fotografía, se le da mil vueltas a la foto, qué es la foto, el daguerrotipo, bla, bla, bla. Ahora yo me pregunto si no habría que volver sobre la acción de sacar una foto. Sacar. Qué será lo que uno saca. Y en todo caso a qué o quién le saca qué cosa. Pareciera un ejercicio de extracción. ¿No?

Pero bueno, creo que me estoy desviando. Volvamos al tipo que mira por el agujerito. Te decía que, salvo cuando uno saca las fotos para uno mismo (que merecería un capitulo aparte en esta digresión y que creo que tiene más que ver con la lógica del diario intimo) en general uno fotografía porque tiene algo para decir o algo para mostrar. En ese sentido la foto no es fotografía hasta que alguien la ve. Con alguien me refiero a un otro. Como verás mi posición es bastante narrativa como fotógrafo. Uno saca, muestra o cuenta. Eso hace que a veces la historia este adentro de la foto, por ejemplo una nena en un triciclo sigue al padre que está en perspectiva y difuminado. Y a veces la historia es algo que se deja traslucir, algo que ocurre del otro lado de la foto; o si la foto fuera un espejo, de este lado de la foto. En esos casos se deduce, se deja ver un personaje en la mirada que muestra lo que esta viendo y desde dónde lo esta viendo. La foto nos dice algo del que vio el cuadro y dijo me lo llevo. O mejor, el cuadro construye al que lo sacó. Esto nos da un poco mas de aire como autores, ¿no? Una cosa es el autor, otra el narrador y otra la historia. Me aventuraría a decir que la mirada es el narrador. Que no quiere decir que sea la del que saca la foto sino de la ficción que genera la foto sobre cuál es la posición y la elección que realizó el que la sacó. Pero bueno, creo que estoy complicando las cosas. Sacar fotos está bueno. O lo está para mí, eso debería bastar.

Antes de cerrar hay algo en lo que me quedé pensando, algo que decía inne martino cuando hablábamos sobre el tema. Hay algo antes y algo después-o en potencia- y un momento decisivo que decidimos enfocar. ¿Se realizará la promesa de la invasión de la enredadera? en esa falta de respuesta -o respuesta abierta me siento invitada como espectadora.

A veces se nos escapa el problema del tiempo. Como la foto suele ser un instante pasamos por alto el punto en una temporalidad narrativa. Porque hay un punto donde uno elije el cuadro. Un punto temporal. Es ahí donde uno abre la grieta. Donde clava la imagen que funda un agujero a su alrededor (o debajo o detrás) y que funda la pregunta: ¿Qué pasó antes? ¿Qué va a pasar después?

Las invasiones danesas


Publiqué un texto en Revista Post. Entre otras cosas un homenaje a Lars Von Trier

Invasiones verdes

Sobre la Fotografía

La fotografía es para mí, ante todo, un territorio de experimentación. Una búsqueda. Hay algo ahí, en el modo de mostrar una imagen, que adquiere una potencia inusitada. Un cross al fondo de la percepción. Por ejemplo un cielo vira al petróleo y de pronto hace frío. O una enredadera encuentra una puerta y se respira la invasión. Todo es parte de un juego más o menos complicado. Las imágenes que produzco (o reproduzco) pareciera que quisieran contar una historia. Sólo que no la cuentan sino que la muestran y que no hay historia hasta el encuentro con ese otro que mira, que teje en una red de asociaciones y que, con suerte, se deja afectar.

No hay otra constante en mi fotografía que esa misma, armar un escenario, crear las condiciones para que un juego acontezca. Producir una intriga, mostrar un vacío, relevar en un paisaje absurdo un brillo efímero. Y deslizar, como deslizan las sonrisas, una pista sobre lo ocurrido.

Revista eSe

Publicaron un texto mío en Revista eSe, pasen y vean qué linda propuesta

La colectiva 2010

Los invito a una muestra junto a otros 200 fotógrafos donde presento una instalación con fotos en 3D. Los espero!

Marce nomalumbre’

Les dejo el link de un blog que estuve diseñando